|
Escrito por carismah.com
|
|
Las multitudes quisieron, en más de una ocasión, que Jesús se coronara rey para conquistar al odiado ejército de ocupación romano. Pero él se negó. Jesús tenía un modo diferente. Jesús sí conquistó al romano que estaba a cargo del escuadrón de soldados que realizaron las ejecuciones.
Clavado y sin ayuda, Cristo venció a este jefe militar. A los 300 años, esa misma Roma había sido conquistada, no por los pies de las fuerzas militares sino por los pies sangrantes de este hombre colgado. !Alabado sea el Señor¡
El último emperador pagano, llamado Julián, trató de restaurar el antiguo culto a los dioses pero los vientos liberados por la muerte de Cristo eran demasiado poderosos. Julián lanzó un grito de agonía: “!Oh Galileo, tú has vencido¡”. Gracias Jesús.
Reinhard Bonnke
 |